domingo, 21 de noviembre de 2010

Harry Potter y Las Reliquias de la Muerte, Parte 1

Más que nunca, el final está cerca. Las aventuras de Harry Potter están por terminar en la gran pantalla, y el público sigue tan pendiente como al principio. Tras 4 entregas a la altura y 2 muy cuestionables, pero siempre con mucho éxito en taquilla, la primera parte de Las Reliquias de la Muerte (2010) por fin se estrenó en las salas de todo el mundo. Y la espera valió la pena.

Al principio me preocupó que tuviera ese ritmo tan soso como el de las dos películas anteriores de David Yates, pero tiene a su favor que por fin la gente se ríe en las partes donde se supone que debe hacerlo, más por el guión que por la dirección actoral de Yates que, como ha quedado ya demostrado, es nula.

Pero conforme avanza la historia, la edición va mejorando, y el hecho de que ya no haya escenas con demasiados personajes juntos hace más naturales las actuaciones de nuestros tres héroes. Daniel Radcliffe y Emma Watson se desempeñan como nunca antes, mientras que Rupert Grint lo hace tan bien como en todas las entregas anteriores.

Lo comentaba en mi entrada sobre la cinta anterior a esta: el séptimo libro de la saga es tan bueno que resultaría imposible tener un mal filme, y a mi parecer así fue. Pero incluso las libertades creativas del guionista no resultan tan contraproducentes, pues la escena del baile improvisado es, a pesar de forzada, una de las más memorables de esta obra.

Como en toda cinta de Harry Potter, la acción y la aventura no podían faltar, y en este caso está muy bien desarrollada sobre todo en la parte en que nuestros tres héroes tienen que infiltrarse en el Ministerio de Magia, así como en la persecución de los carroñeros.

Además, el director nos tiene preparada una sorpresa por la manera en que explica la leyenda de las Reliquias de la Muerte, utilizando un recurso nunca antes usado en la saga, pero que va muy acorde al momento en que es contado en el libro, y tanto la entrada como la salida son desarrolladas con elegancia.

Sin embargo, la mejor escena tiene lugar cuando Ron describe las cualidades extras del artefacto que le dejó Dumbledore. Simple y sencillamente uno de los episodios más conmovedores de los siete libros, y que tanto Grint como Watson y Radclife reproducen a la perfección, considerando que el guión es idéntico al gracioso y bello diálogo que escribió J.K. Rowling.

Muchos se han enfocado en el "tono oscuro" que va adquiriendo la historia, olvidando o ignorando que éste ha sido constante en los libros desde el segundo tono. Una oscuridad mezclada con la melancolía y tribulaciones siempre presentes en la mente de Potter, que fue determinante para que lograra que millones de personas lo hayan acompañado en su travesía, desesperados por saber cómo, y si es que lograría su objetivo. El acierto en esta entrega cinematográfica es que ya no teme como antes adentrarse en esos momentos no tan "aptos para niños", mostrando también la capacidad del mal.

Traté de escuchar con atención el trabajo del compositor Alexandre Desplat, pues es sin duda uno de los mejores compositores de la actualidad, y no sé si por algún defecto de mezcla o de proyección, su trabajo es apenas perceptible y sútil en contados momentos del filme. Sin embargo, ya escuché prácticamente la totalidad del filme, y no hice más que confirmar el enorme talento de Desplat para las armonías lentas pero poderosas, y quedé gratamente sorprendido de que también puede hacer piezas más estruendosas y de acción. Cuando John Williams dejó la saga, no creí que pudiera volver a interesarme mucho la música de Harry Potter, pero la arriesgada selección de un grande como Desplat es un punto a favor de los productores, pues es un trabajo extraordinario, simple y sencillamente fantástico, como nos tiene acostumbrados.

Ahora, no nos queda más que esperar hasta julio del 2011 para la parte 2, de la cual ahora sí espero grandes cosas, pues el buen sabor de boca de esta parte, aunado a saber lo que está por pasar, no me deja duda de que será un gran cierre definitivo para la historia de este mago que durante más de una década ha cautivado a centenas de millones de personas alrededor del planeta.

Amadeus, de Milos Forman

Amadeus (1984) es una de las cintas más celebradas en la historia de Hollywood por su gracia y originalidad al tomar la vida de unos de los artistas más celebrados del mundo e inventar toda una historia que mezcla la historia con la ficción de una manera melodramática llena de risa, música, intrigas, amor y música maravillosa. Una fórmula prácticamente infalible, lo cual quedó demostrado cuando se llevó ocho Óscares, incluyendo Mejor Película, Director y Guión Adaptado.

En verdad es una cinta indeleble, pues en lo personal sólo la había visto una vez hace mucho tiempo, pero siempre conservé en la memoria imágenes como la de Mozart escribiendo en una mesa de billar, o Salieri escuchando en su mente la música que leía en los pentagramas.

Ahora pude revisarla en Blu Ray y me encantó la manufactura de una producción épica por los escenarios, maquillaje, vestuario y ambientes que se tuvieron que recrear. Esto, junto a una fotografía y guión realizados con maestría, hacen que no se sientan las tres horas de duración de la película, pues la edición que vi es el corte del director, y desconozco cuáles fueron los 20 miuntos agregados, por lo cual no puedo decir si pudieron ahorrárselos después de todo.

Las actuaciones de F. Murray Abraham como Antonio Salieri y de Tom Hulce como Mozart son casi casi legendarias. Éste lleno de alegría e inspiración, mientras que aquél lo está de rencor y envidia. Y sin embargo, comparten muy pocas escenas en toda la cinta, lo cual hace bastante especial la última en que aparecen juntos por lo efectivo del guión pero, sobre todo, por la autenticidad de los histriones.

Esta edición contiene un librillo de 40 páginas con datos e información sobre la película, la mayoría de los cuales también aparecen en un muy buen making of de una hora de duración. Además, contiene un disco compacto con una hora de música de Mozart, la cual, obviamente, está incluida en el filme.

La cinta es imperdible, y si tienen Blu Ray, vale muchísimo la pena que adquieran esta sencilla pero elegante edición.

Los gatos persas, de Bahman Ghobadi

Los Gatos Persas (2009), de Bahman Ghobadi, ha sido una grata sorpresa en esta 52 Muestra, considerando que la única cinta que había visto del realizador, (Las Tortugas Pueden Volar, 2004) a pesar de ser muy celebrada a nivel mundial, a mí me aburrió muchísmo.

En esta ocasión, Ghobadi presenta la historia de Negar y Ashkan, una chica y un chico que necesitan formar una banda para poder viajar a Londres y cumplir con una presentación que lograron agendar. Para ello, recorrerán toda Teherán buscando a los miembros apropiados de su nueva banda, mientras un contacto callejero intenta conseguirles las visas y pasaportes falsos, ya que el Ministerio de Censura iraní jamás se los otorgaría, y tener todo listo a tiempo para el gran viaje a Londres.

De manera casi documental, pues en la cinta aparecen bandas y músicos reales -incluidos los dos protagonistas, Ghobadi nos presenta una ciudad riquísima en expresión musical, pero que debe luchar contra la censura y la persecución, simplemente porque no se amolda a las tradiciones. Ahí radica la belleza de este filme: la prevalencia del espíritu y la pasión contra todos los obstáculos, enriquecido con música excelente de varios géneros, una fotografía cruda que encaja con esta historia netamente urbana, y la magnífica actuación de Hamed Behdad como el contrabandista Nader, el clásico personaje que conoce a todo mundo, sabe sobre todo y que no se puede quedar callado.

También resalto la sencilla pero bellísima escena en que la naciente banda comparte el pan y sus sueños de vida. Sueños que podrían darse por sentados para los habitantes de muchos habitantes de este planeta, pero que para estas personas, en la vida real, son todo un reto y una ilusión. Una lección de perspectiva donde las haya.

PD: Pueden leer una interesantísima entrevista con los protagonistas de esta cinta aquí, donde habla de la prohibición en Irán de toda la música no autóctona. Pero tengan cuidado, pues tiene un spoiler en el penúltimo párrafo, así que no lo lean si no quieren saber el final.

De hombres y de dioses, de Xavier Beauvois

Continuando con la 52 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, vi Des hommes et des dieux (2010), de Xavier Beauvois. O mejor dicho, intenté verla, porque me noqueó como un poderosísimo somnífero de épicas proporciones. Quizás fue la comida, o que dormí mal, pero el hecho de que mi compañía se haya dormido también habla mucho de lo que se proyectaba en la pantalla.

Bien es sabido que el ritmo del cine europeo es muy distinto a la edición rápida de Hollywood y de casi todo el cine occidental y comercial, pero Beauvois exagera al poner a monjes meditando en pleno silencio, y repetidamente cantando lo que popularmente se llaman cantos gregorianos, y que ignoro si sea el nombre correcto.

Fue una lástima, pues la trama daba -y tiene sus momentos-, de reflexiones interesantes sobre la fuerza de la vocación de los principios. Lástima que tantos momentos muertos, soporíferos y repetitivos den por resultado una cinta con tan mala narrativa.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Mystery Guitar Man

Hey! Acabo de descubrir el canal de YouTube de este tipo, tiene mucha imaginación y es muy bueno en lo que hace, si pueden chequen más de sus videos.

martes, 16 de noviembre de 2010

Hahaha, de Sang-Soo Hong

Hahaha (2010), de Sang-Soo Hong, es una película surcoreana con un título muy arriesgado, y que cumple a medias con su intención de ser una cinta de muchas risas. Quizás lo sea, pero tampoco como para arrancar carcajadas ni mucho menos.

La trama se basa en una plática de amigos que se reúnen y platican sobre su verano, sin saber que coinciden en muchos de los escenarios y personajes de sus historias. Y sin embargo, la comedia proviene de actuaciones bizarras y actitudes también muy extrañas de los personajes y no de la trama en sí misma, que rápidamente ve agotada su premisa, y tampoco desencadena en un buen clímax en que las historias se crucen realmente.

Tiene reflexiones sobre la vida que se sienten demasiado forzadas dentro del tono general de la cinta, que está dentro del absurdo.

Una de las fortalezas de la cinta es que los personajes están muy bien definidos y la dirección da muestras de imaginación y creatividad basados en la sencillez.

En general, Hahaha tiene cierto encanto que ejerce durante la primera mitad pero que, repito, poco a poco se va agotando hasta cansar y terminar más con pena que con gloria.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Rabia, de Sebastián Cordero

Un inmigrante ilegal en España comete un grave delito accidentalmente, así que decide esconderse en la mansión donde su novia trabaja como ama de llaves, sin que ni siquiera ella se entere, aislándose así de cualquier tipo de contacto humano.

Esta es la premisa de Rabia (2009), la cual me llevó a acudir a una sala de cine donde estuve solo como por diez minutos, hasta que llegaron... dos personas. Una lástima ver tan poca convocatoria para una cinta que, sin ser espectacular, sí vale la pena ver por su muy efectiva dirección, un guión inteligente y otra gran actuación de Gustavo Sánchez Parra, quien es los ojos del público para conocer los secretos de esta gran casa.

Con momentos de suspenso y emotivos, Rabia logra escapar a la claustrofobia que podría señalar su premisa. Obviamente, para toda película donde más del 97% de las cosas suceden en una misma locación, un guión dinámico e inteligente es necesario para sacar a flote la historia, y el guión del director, quien adapta la novela homónima del argentino Sergio Bizzio, lo logra.

La transformación física de Sánchez Parra para esta cinta es sobresaliente, sobre todo porque la vemos suceder a lo largo de la historia, y que nos recuerda la que Christian Bale hiciera para El Maquinista (2004), aunque esta es más severa aún.

Para mí, esta cinta habla de un amor muy especial, o al menos de una fantasía que seguro muchos de nosotros hemos tenido alguna vez en la vida. Y es la de poder observar y escuchar en todo momento a la persona que queremos, que amamos, una especie de vouyerismo no malsano sino romántico, aunque en este caso el observador es un fantasma que no puede tocar ni hablarle a su amada (la extremadamente hermosa y talentosa Martina García como la mujer que también debe enfrentar grandes pruebas a través de la historia).

Y así, a su manera, tan lejos y tan cerca, estos dos personajes logran estar juntos, separados por la rabia, pero unidos por su amor.